Ya son muchos los perjudicados por los famosos contratos swap, más conocidos por “contratos suelo” de la hipoteca frente a la bajada del Euribor. Las demandas ante un producto engañoso y abusivo para el cliente se acumulan en las asociaciones de consumidores, los juzgados y los organismos reguladores de la banca. Pero el escándalo ha llegado a límites insospechados con la falsificación de la firma de un cliente en un contrato marco de permuta financiera. El damnificado, que por razones legales no podemos revelar su nombre, está sujeto a una hipoteca desde 2006 con uno de los bancos con mayor renombre del país, el cual le aconsejó un producto financiero que recogía un suelo en caso de que bajara el Euribor, argumentando que las subidas estaban garantizadas y el beneficio en las cuotas correspondientes serían notables.
Tras las bajadas del marcador de referencia de la mayoría de los préstamos hipotecarios, el cliente es informado que debe abonar a final de año la cantidad correspondiente al diferencial acordado por el SWAP, que asciende a más de 3.000 euros, hecho que desencadena una serie de reclamaciones que tienen como objeto la cancelación de dicho contrato, ya que el documento acordado por las partes no hace mención a ningún valor contractual y es señalado como “meramente informativo”. La respuesta de la entidad, como cabe esperar, es negativa, señalando que el importe de cancelación asciende a la cantidad de 6.000 euros.
La sorpresa llega cuando se requieren los documentos originales de contrato y se observan las siguientes irregularidades: la fecha está fijada un año antes de la compra de la vivienda y, lo más grave, la firma del cliente es falsificada de forma burda y chapucera. El escándalo está servido.
